
Una vez que hemos diseñado nuestra bandera pirata, ahora necesitamos lo esencial: ¡Un barco! La primera pregunta que nos formulamos era si podíamos salir en barco directamente desde Sevilla. Algunos decían que sí, porque había un río, otros que no, porque no había playa... Para solucionar este dilema, le pedimos a la seño Carolina un mapa de Andalucía, en el que pudimos ver bien como el río Guadalquivir, que es el que pasa por Sevilla, sigue su camino hasta Sanlúcar de Barrameda, y allí desemboca en el Océano Atlántico. ¡Perfecto, entonces si salimos desde el río, podremos llegar al océano sin problemas, y desde allí a cualquier país que tenga costa! Pero con el río se nos planteó una duda: ¿De dónde viene el agua del río? Dimos respuestas muy dispares, pero muy lógicas: Que venía de las mangueras, de unos grifos que se dejan abiertos, o simplemente del río... Nuestro compañero Antonio Lezama nos explicó que el agua cae de las nubes hasta la tierra, y que ésta la absorbe y el agua acaba llegando por canales y tuberías hasta los ríos.
Volvimos a retomar el tema del barco, pero nada más comenzar, Antonio L. volvió a levantar la mano, y nos sorprendió diciendo: "profe, yo no voy". Al preguntarle porqué no quería venir a nuestro viaje en barco pirata, nos dijo que le daba miedo que el barco se hundiera y le comieran los tiburones. Todos estábamos de acuerdo en que eso no sería nada divertido, así que decidimos que teníamos que construir un barco lo suficientemente resistente para que no se hundiera. Un compañero dijo que lo mejor sería hacerlo de madera, y Alfonso comentó que su padre tiene un pegamento muy fuerte que lo pega todo, y que podríamos pegar las tablas de madera, pero otro compañero opinó que mejor sería clavar las tablas con tornillos y clavos.

Antonio no se quedó muy convencido de que ese barco de madera fuera lo suficientemente resistente para que los afilados dientes de los tiburones no lo destrozaran, así que Carmen Zea le dijo "Antonio, entonces lo hacemos de ladrillo y así no lo pueden destrozar". Un barco de ladrillos parecía muy resistente, pero Miguel nos convenció de que no era buena idea "De ladrillos no... ¡eso no flota!", y otra compañera comentó "Lo que seguro que no sirve es un barco de paja y de barro, porque el barro si se moja se deshace"... (Parece que eso de "la madera" les recordaba a todos a los 3 cerditos...)
Finalmente decidimos que un gran barco de madera, si estaba bien hecho, no podría romperlo ningún tiburón. Aún y así, parece que Antonio no está muy convencido de querer acompañarnos, también le daban miedo las rocas en mitad del mar, que podían destrozar el barco si se chocaban. Javier opinó que lo mejor era llevar salvavidas, y así, si el barco se hundía, podríamos flotar... aunque entonces podrían comernos los tiburones... ¡vaya lío! El profe, para tranquilizarnos, nos recordó que este viaje lo haremos "con la imaginación", y que eligieremos una buena ruta en la que no haya ni tiburones, ni rocas...
También decidimos quién sería el capitán... pero en eso, claro, no hubo duda; ¡¡¡y los que dudaron tuvieron que enfrentarse a mí!!!
Por cierto... que aún no sabemos a dónde queremos llegar...
Qué divertido!!
ResponderEliminarCuánto aprenden y lo que se divierten haciéndolo!Entre todos seguro que convencemos a Antonio para que pierda el miedo a hacer este viaje.
Gracias profe por dejarnos mirar por el agujerito.
Un abrazo.
¡ Capitán, capitán! que me temo que alguno se cree en serio lo del viaje y no ha dudado en invitarnos a toda la familia. Está muy ilusionado en partir por el Guadalquivir rumbo a África.
ResponderEliminarPor cierto, la foto del capitán y su grumete no podía ser más autentica.
Chao
vaya foto!!!! es un fotón!!! Rocio está todo el tiempo hablano de un barco que esta en "la imaginacion de su cole", que van a pasar por sanlucar para ir a africa,parís, japón,que en barco podemos ir donde queramos, eso sí, sólo si el barco pasa por el guadalquivir! je,je!!! me encanta! cuanto aprenden juan!!
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